Los guardianes del yagé, confinados por la violencia
Artículo tomado de:https://www.elespectador.com/noticias/judicial/los-guardianes-del-yage-confinados-por-la-violencia-articulo-754137 Por:Helena Calle/Infoamazonia Indígenas Siona del Putumayo denuncian que desde hace cuatro semanas, la mitad de su población está confinada gracias a nuevas minas antipersonales y un toque de queda impuesto por actores armados. Presentarán sus denuncias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) junto a delegados indígenas Nukak de Guaviare y Embera, de Chocó. El pueblo Siona es uno de los 34 pueblos indígenas que la Corte Constitucional declaró como «en peligro inminente de extinción cultural» en 2009. La suma ha ascendido a 67 pueblos en peligro los últimos 9 años.Cortesía de Amazon Frontlines Un abuelo del pueblo Siona, de Putumayo, habla en idioma durante casi dos minutos, sin parar. La tragedia le cruza la cara. El traductor (otro indígena Siona, mucho más joven) retoma la palabra del abuelo: “El pueblo siona está en peligro de extinción. Casi 1.000 personas están confinadas en tres de los seis resguardos y cabildos que tenemos en Putumayo porque hay hostigamientos con grupos armados. Somos gente de chagra y yagé, y esta situación no nos permite ejercer nuestra medicina tradicional”. En 2016, varios indígenas Siona emprendieron un largo viaje de 20 horas desde sus cabildos en Putumayo hasta Bogotá. Llevaban un Plan de Salvaguarda de 173 páginas bajo el brazo para disputar su decisión de no dejar entrar a la empresa Amerisur Resources, una compañía británica que en ese entonces tenía la intención de explotar petróleo en la frontera de sus resguardos, cerca de Puerto Asís y Leguízamo (Putumayo). La empresa ganó el derecho a explorar 54.433 hectáreas del Bloque PUT12 en una subasta de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, a pesar del NO que resultó ganador en una consulta previa realizada en 2014. Esta semana, la grave situación de orden público los ha obligado a volver a Bogotá. Nueve voceros del pueblo Siona (declarado en peligro de extinción por la Corte Constitucional en 2009) hicieron el rito del yagé con sus médicos tradicionales, pidieron protección, y viajaron a la capital. Ya no es la empresa, sino la guerra la que se ha instalado en sus territorios. El Espectador habló con ellos: ¿Dónde está ubicado el pueblo Siona? Voceros Pueblo Siona: Somos un pueblo ancestral de Putumayo, somos “gente de chagra y yagé”. Como tal en Putumayo hay 15 pueblos indígenas, entre esos nosotros. Los Siona somos 12 comunidades y tenemos 2.668 personas repartidas en seis resguardos y seis cabildos que suman 19.400 hectáreas. Como vivimos a la vera del río Putumayo, que es navegable, y en la frontera entre Ecuador y Perú, hemos estado en medio de muchos conflictos hace años. ¿Qué es lo que está pasando en su territorio? VPS: Está muy preocupante desde hace cuatro semanas. La situación actual de las 1.000 personas que viven en los Resguardos Gonzaya (Buenavista), Po Piyuya (Santa Cruz de Piñuña Blanco) y cabildo Yocorobë (Santa Helena) es de confinamiento por los actores armados que están en el río Putumayo. No se puede navegar de 6 de la mañana a 6 de la tarde, está prohibído, y esto impide que recojamos nuestro alimento y que desarrollemos nuestra espiritualidad, sobre todo la medicina tradicional del yagé. ¿Por qué sus ritos de yagé y de medicina están en peligro? VPS: Esto para nosotros es lo más importante, la espiritualidad. Es muy difícil para un mayor ir a buscar sus plantas medicinales a la selva porque ya no es fácil transitar. Solo hasta un punto usted encuentra bejucos de yagé, yoco y otras medicinas para purificar, y si en el transcurso pisa una mina, o le dicen que no puede pasar, es grave. Lo otro es que nuestros ritos ceremoniales no los hacemos en cualqueir casa. Lo hacemos hacia el fondo de la selva en una casa especial a una hora o más, y vamos en la noche. Así que depende de los actores armados que podamos pasar, eso hace que ya la espiritualidad se sienta contaminada, las autoridades se sientan saboteadas porque no nos dejan desarrollar nuestras prácticas tradicionales. ¿En qué momento o porqué se agudizó la situación en los tres resguardos? VPS: Empezamos a denunciar la presencia de nuevos armados desde enero de 2017. Ahí fue cuando comenzaron a aparecer panfletos firmados por paramilitares Gaitanistas, Águilas Negras y por un grupo que nos dijeron eran Los Comuneros, una disidencia de las FARC. En ese tiempo querían impedir algunas actividades y anunciaban la limpieza social. Pero a mediados del año pasado ya se hizo real y desde esa época han matado a siete personas, cuatro indígenas y tres mestizos. ¿Cómo han cambiado las cosas en este último mes? VPS: El confinamiento es lo más grave, lo que más ha afectado. Nosotros podemos movilizarnos por el río y dentro del resguardo de 6 de la mañana a 6 de la tarde, pero eso limita nuestras tareas diarias. Nuestra Guardia Indígena se ve expuesta porque ellos tienen que estar vigilando a los que entran al territorio y deben caminar la selva todo el tiempo. Solo nos exponemos gracias a la espiritualidad que nos protege. Pero si se llega a enfermar un niño no hay manera de sacarlo, se puede morir, y por allá no se ve una brigada de salud. También ir a las chagras se vuelve un riesgo. Si un indígena va a recoger su alimento, se puede encontrar con un armado, y ya no sabemos quiénes son. Ya nada sale y nada llega. Nuestra pesca, que tradicionalmente es de noche se vio afectada, y de nuevo, nuestra medicina también. ¿Y cómo se han identificado esos grupos armados? VPS: Hay de todo. Por un lado, el Ejército Nacional que está en la zona está protegiendo a la empresa Amerisur, que tiene dos plataformas en la frontera de uno de los resguardos, y obviamente cuando entran a hacer la sísmica vienen custodiados por militares. Por eso comienza una guerra territorial con los disidentes que ya había cerca del territorio, incluso adentro de los resguardos. Como no les conviene esa situación, las FARC comenzaron a poner
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